La Gran Sabana

Los Pemónes

La "Gran Sabana" tiene la particularidad de ser una de las tierras más antiguas del planeta, compuesta de inmensos espacios que se pierden de nuestra vista, solo interrumpidos por extrañas mesetas de piedra recortadas y talladas por la erosión: los famosos tepuyes. Es en este universo casi constantemente acariciado por el viento, donde solo persisten algunos bosques en los alrededores de los cursos de agua o al pié de los tepuyes, que los pemónes se instalaron hace más de tres siglos y viven en total armonía con la naturaleza. En este medio ambiente un tanto inhóspito, de suelo infértil, ellos pudieron conservar con desconfianza y orgullo, su modo de vida tradicional, su autonomía y sus ideologías.

Conocer la sabana, es vivirla y comprender una organización social y cultural basada profundamente en lo espiritual.

Los Pemónes son descendientes directos de los "Caribes", tribu nómada y guerrera proveniente del Amazonas, y teniendo aproximadamente 300 años en la Gran Sabana. Se dividen en tres grandes grupos los cuales comparten el inmenso territorio de "Parque Nacional Canaima" y sus alrededores. Estos grupos tienen distintos dialectos pero se comprenden entre sí ya que su idioma principal tiene las mismas raices (lengua compleja de entonaciones pronunciadas). Estos son:
-Taurepan:
al sur, en la frontera con Brasil, abarcando la región desde Santa Elena de Uairén hasta las cercanías del tepui Roraima y del río Kukenan;
- Arekuna:
al noroeste de la cordillera del Roraima y en el valle de Kavanayen;
- Kamarakoto:
al oeste del río Karuay, región del Caroni, la Paragua y en el valle de Kamarata.

De complexión media, rasgos finos y físico esbelto, los pemónes se desplazan con agilidad y rapidéz tanto en la sabana como en la selva y utilizan frecuentemente los cursos de agua para la navegación con "curiaras" talladas con grandes troncos. Son hombres esencialmente de sabana. Pero aunque según su mitología ancestral la selva les inspira toda clase de temores y peligros, no pueden vivir lejos de ella, ya que esta tierra vírgen y rica en sedimentación de materias orgánicas es esencial para su supervivencia. Es el lugar donde practican la agricultura de "conuco", sobre tierras quemadas. No son nómadas, sino itinerantes a los que la realidad física de la composición del suelo (arena y tanino) les obliga a desplazarse constantemente.

En la actualidad, se agrupan en pueblos que por lo general poseen escuela e iglesia aunque solo sea una simple habitación. Estas reagrupaciones son más familiares que tribales; en las que los miembros que las componen tienen todos vínculos de consanguinidad. Las mezclas intergrupales y los intercambios culturales se han producido básicamente por el sistema de trueque, practicado con distintas tribus como los "Makuschis" por la sal y los "Ye'kuana" por las cerbatanas.

Algunas de estas comunidades han sido absorbidas por misiones católicas o adventistas, permitiendo entre otras cosas, la escolarización en los lugares más remotos. Otros han podido beneficiarse de los programas del Gobierno, como los destinádos a vivienda, que sustituyeron sus "churuatas" por casas rurales. Pero en la mayoría de los casos, conservaron su arquitectura original y sus construcciones tradicionales (circulares y de techo cónico). Las paredes son una mezcla de tierra, arcilla y paja cocidas al sol luego de empotrarlas una en un tramado regular de varas. Los techos, cuya armadura se forma con largas pértigas unidas por bejucos y sostenidas por dos círculos de madera flexible, están cubiertos con palmas de moriche (Maximiliana Regia), muy utilizadas también en la artesanía y la alimentación de pemónes. Originalmente se mantienía constantemente una fogata en el centro de la construcción en la que los muebles se reducen a algunos taburetes y otros utensilios rudimentarios.

La casa comunal, destinada a albergar a varios núcleos familiares donde cada familia ocupaba un espacio contra la pared con "chinchorros (hamacas)" alrededor de una hoguera, terminó por desaparecer.

Estos pequeños pueblos se sitúan generalmente cerca de un río y nunca muy lejos de la selva. Una vez que el rendimiento del suelo se agota, es necesario desplazarse a menudo a varias horas de marcha o de navegación con el fin de encontrar un nuevo suelo rico y favorable para la instalación de otro "conuco". Allí construyen otra morada "Tapuruká" en el lugar donde pasarán la mayor parte del tiempo cultivando y preparando los productos de su cosecha con ayuda de instrumentos artesanales que ellos mismos confeccionan (guayares, sebucanes, tablas para rallar, etc...).

La principal cultura es la de la "yuca" (o mandioca). Existe distintas variedades, cada una destinada a un alimento particular, por ejemplo para el "casabe", gran galleta seca que acompaña generalmente al "tumá". El "tumá" es una sopa picante, generalmente preparada con "abrosá" (especie de espinaca), acompañada de "cumache" picante o no, extraído del "yare", jugos venenosos de la "yuca" cocinados durante varias horas. Otra especie es destinada a la preparación de "kachiri" bebida fermentada

Los pemónes son también grandes cazadores y pescadores, partes de su caza o pesca las utilizan a veces en la preparación del "tumá", sean frescas o previamente secadas para su conservación. La utilización de la escopeta se añadió a la del arco y la cerbatana y el anzhuelo a los de las trampas artesanales "inuk, muroi, taiwe..." y de la utilización de "barbasco", veneno extraído de una raíz y que se tira en los ríos, para después recoger los pescados muertos flotando.

En todas estas actividades, la división del trabajo entre el hombre y la mujer tiene su importancia. El aprendizaje comienza desde muy jóvenes. Los niños crecen y aprenden desde el principio observando y acompañando a sus padres en sus distintas tareas diarias. El espíritu de comunidad y de compartir es lo que asigna a este pueblo una hospitalidad extraordinaria.

Las prendas de vestir tradicionales como el "guayuco" tejido en algodón, los trajes ceremoniales y las pinturas faciales y corporales, son a veces utilizados para ocasiones especiales. Pero en general, los hombres usan pantalones y camisas, y las mujeres vestidos y túnicas, así como sandalias de moriche hechas directamente durante su trayecto al recorrer terrenos pedregosos.

Cada comunidad elige a un "capitán", palabra criolla para designar al jefe de la comunidad "Epuru" o "Tusawa" y cuya posición es meramente representativa. Era solamente en tiempos de guerra que éste obtenía el poder de controlar. Los criterios de elección no dependen ni de la edad, ni del sexo de los candidatos sino de su capacidad de expresión y su facilidad de comunicación. Otro personaje importante en la comunidad es el "Piasan" que desempeña frecuentemente el papel de curandero.
Los pemónes viven en un mundo poblado de espíritus y personajes sobrenaturales. No creen en un creador, sin embargo están abiertos a lo divino. Sus creencias giran en torno a un mundo original que podría asemejarse a lo que llamamos el "paraíso", poblado por los"Pia", antepasados místicos que poseían todas las cualidades por excelencia.

En este mundo, todo lo que existe, seres, plantas, constelaciones, etc. son tan perfectos que son como personas. Ellos tienen, juntos, la capacidad de fusionarse. Es de este mundo que nacen los mitos pemónes. Cada cosa, con cada uno de los detalles que la rodea encuentra una explicación con la ayuda de una historia sobre estos personajes místicos, hombres, animales o plantas.

El "Pemón" en el sentido de "Hombre modelo" es el modelo de la humanidad como punto de referencia para cualquier otro ser viviente. El tiempo presente "Sereware" resulta de un accidente ocurrido en el mundo original por la introducción del Deseo por parte de los Makunaimas. Portadores de este mal, ellos engendraron la violencia, el odio, la enfermedad y todos los males actuales y de este modo causaron la separación de seres existentes e incluso de sus relaciones. A raíz de este contagio accidental, cada uno posee entonces una capacidad maléfica "Imoreck" responsable de un mal determinado. Para poner remedio a esto, y acercarse lo mejor posible a la fraternidad universal, los pemónes tienen unas fórmulas mágicas llamadas "Taren" que invocan a personajes o acontecimientos concernientes, recitándolos o resollándolos.

Los pémons creen en el alma "Ekaton" como una energía inmaterial que puede desprenderse (como consecuencia de la enfermedad o la debilidad física) y una vez fuera del cuerpo, realizar sus propias actividades. Entre otras cosas, los sueños son asuntos del alma. Los pemónes les atribuyen una gran importancia y los interpretan. El Piasan, a través de rituales (inhalación e ingestión de plantas alucinógenas, imitación de ruidos de animales) hace subir su alma hacia el cielo o a las cumbres de las montañas. Es el principal mediador entre el mundo actual y el mundo original. Sus poderes son ilimitados. Es capaz de entrar en contacto con los espíritus "Pia" o los "Mawari", espíritus de los piasanes difuntos, que lo ayudan en sus funciones de curandero y predicador." Puede ser tanto hombre o mujer. Sus conocimientos cósmicos y su inteligencia son superiores y su iniciación larga y dura es a veces fatal.
Los Piasanes son a veces maléficos, actuando por venganza, causando la muerte y las epidemias. Se les da en ese caso el nombre de Kanaimas. Un Kanaima no mata directamente. El tiene el don de dejar pasar su alma a otro cuerpo, animal o insecto, con el fin de destruir a su víctima sin ser percibido. Su alma penetra entonces en el cuerpo de su víctima y causa los dolores que desencadenan al cabo de algunos días una muerte segura. El Kanaima es un enemigo secreto del cual uno no puede protegerse, por lo tanto uno de los peores para los pemónes.

La tierra es el principal productor de los medios de subsistencia de este pueblo. Es por esto que si bien a veces la relación que los pemónes tienen frente ella es de respeto y reconocimiento, en ocasiones su infertilidad es pagada con malos tratamientos y una negligencia desconsiderada. Es una de las razones de los numerosos incendios en la sabana, a menudo causados para una variedad de motivaciones como limpieza, comunicación u orientación, caza y conucos, pero cuyas consecuencias ecológicas a la larga son graves.

Los pemónes son gente amable, alegre, hospitalaria, de una modales discretos. La mejor forma de acercárseles es respetar sus costumbres y el medio en el cual viven.

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